El destacado fotógrafo chileno, radicado en Francia, Jorge Camilo Valenzuela, está presentando en el país su exposición “Jungle Spirit”. 45 fotografías componen el último trabajo del artista, que en imágenes retrata 5 años de vivencia en lo más profundo y recóndito de la jungla, captando la esencia de la flora y fauna de las selvas del Amazona, Borneo y África.

Esta exposición, inédita en nuestro país, estará hasta el 22 de mayo en la Estación Quinta Normal del Metro de Santiago. “Decidí mostrar mi trabajo en Chile, porque se lo debía a mi país. Quiero que entiendan mi compromiso y comprendan el comportamiento de la naturaleza y el medioambiente”, señala el artista.

Fue por eso que el fotógrafo le dio mucha importancia a la impresión de sus fotografías: “Quería que esta exposición fuera perfecta. Además de exponer una imagen con colores nítidos y vivos, Xerox me permitió imprimir las fotos bajo el concepto sustentable y darle sentido a mi trabajo. Esta fue la única empresa que podía entregarme buena calidad de impresión junto con características “verdes”.

El plotter EcoSolvente Xerox 8264E fue el encargado de imprimir las 45 fotos de 120 x 80 centímetros, gracias a su alta calidad de impresión de hasta 1440 dpi y su adaptabilidad para trabajos tanto de interior como de exterior. Además, no requiere de una ambientación especial y es de fácil mantenimiento. El equipo utiliza tecnología de gota de tamaño variable e intelligent interwaving (i2), lo que se traduce en una mejor definición de la impresión, al mismo tiempo que consume menos tinta y se elimina el efecto de banding.

Jorge Camilo Valenzuela dejó Chile a muy temprana edad. A los 16 años ya había vivido en tres países y habla la misma cantidad de idiomas. “Quería ser profesor de historia, pero me di cuenta que enseñar desde los libros no era suficiente. Debía conocer a fondo los lugares, vivir con la gente y aprender sus códigos para poder compartir esta experiencia con los demás”, cuenta el fotógrafo.

Fue entonces cuando comenzó la aventura. Con mochila al hombro recorrió países y descubrió culturas, sin embargo, debió pagar el precio de la decepción. Descubrió la esencia del ser humano y no le gustó. “Yo no andaba ‘turisteando’, sino que me establecía en los diferentes lugares para conocer a la gente y sus tradiciones. Me tocó ver mucha corrupción, maltrato, abuso de poder y explotación, por lo que decidí acercarme a la naturaleza”, agrega. Fue en este ámbito donde descubrió gente sencilla y logró la paz que siempre buscó.

Luego de radicarse en Francia y estudiar cine, se internó en la selva para comenzar su trabajo. “Tomé un mapa y comencé a mirar lugares donde no llegaba la gente. Descubrí que Amazonas, Borneo y África tenían un factor común: conflictos civiles con zonas de mucha peligrosidad civil y militar”, asegura el artista. Fue ahí donde decidió que comenzaría su trabajo.

Los primeros meses fueron muy intensos para el profesional. Se encontró con especies de flora y fauna ajenas a su realidad. “Pasé un tiempo adaptándome a este nuevo mundo. Estaba lleno de picadas y cortadas en mi cuerpo, comía todo el día arroz, el que cocinaba con agua del río, pero me acostumbré rápido. Me gustaba estar solo con la naturaleza”, relata.

Luego de 5 años de trabajo, el fotógrafo recopiló sus imágenes en tres libros que dan cuenta de su experiencia en cada una de las junglas y junto a esto, montó la exposición en el Metro de Santiago, junto a Xerox como aliado estratégico. Pero su trabajo no queda aquí. A fines de este año comenzará una nueva aventura; la de internarse en otras selvas para ahora inmortalizar las etnias de América Latina. Su próximo trabajo se llamará “Hijos del Mundo” y promete captar la esencia de las tribus nativas del sur del mundo